El Ayatolá además mencionó que el bendito mes de Ramadán provee una única oportunidad para el crecimiento espiritual, y los creyentes pueden aproximarse a Dios a través del ejercicio de la paciencia y el auto-control.
«Dios Todopoderoso ha prometido las recompensas terrenales y celestiales para aquellos que ejercitan la paciencia y auto-control en este mundo», concluyó el Ayatolá.